jueves, 2 de agosto de 2012

Are you sure to want to live like common people?

A veces desaparezco de aqui , y no escribo.No me lo tengáis en cuenta, desaparecer es algo que me encanta. Cortar cualquier tipo de contacto con mi alrededor. Genial, sí. 
Pasan tantas cosas en dos meses. Todo se vuelve efímero, te haces mayor. Y entonces te paras a pensar qué mierda has estado haciendo con tu vida todos estos años. Y llego a la conclusión de que llevo media vida huyendo. ¿De qué? De todo. De mí. De mis sentimientos. De mis problemas. Del miedo. Quizás me pasa lo mismo que a todos. O a lo mejor es que no tengo fondo. ¿Fondo? Sí, ahí donde se esconde toda la esencia del ser humano. En su fondo, muy hondo, muy abajo, casi invisible. 
Y me paro a pensar si debería buscar eso de lo que huyo. O simplemente vivir como los demás y dejarme de tonterías. ¿Por qué? Yo no sé si quiero vivir como la gente normal. No estoy segura de ello.

miércoles, 30 de mayo de 2012

A todas nos encanta que nos hagan regalos. Nos gusta ir de compras y tener nueva ropa para estrenar. Nos gustan las tardes de reflexión y de hablar de experiencias amorosas con nuestras amigas. Nos gustan las películas románticas, con esos chicos tan buenos y tan idealizados que nos obligan a decir "quiero un novio así" al final de la película. Nos gustan los príncipes azules: chicos guapos, buenazos, capaces de darlo todo por nosotras. Comparto todos estos gustos, menos el último. Yo no quiero un príncipe azul. No quiero un chico bueno. Lo que yo quiero es un cabrón, un capullo integral, el típico "malote", chulito. El típico que mucha gente odia precisamente por ser todo eso. El que ha roto el corazón a miles de chicas. De hecho, él es un rompecorazones, pero a él nadie le ha roto el corazón... Ni siquiera ha entrado nunca nadie en el suyo. Y por eso me gusta. Porque voy a ser la primera que entre... y la última.
Yo susurraba su nombre entrecortadamente entre sollozos, tenia al nivel de azúcar muy alto, lo marcaba su aparato, él respiraba fuerte y forzosamente, acurrucado entre mis brazos, caímos ambos al suelo. Deseaba ir a buscar ayuda, correr hasta desgarrarme las piernas, golpear todo lo que se interpusiera en mi camino… pero él no quería, con un hilo de voz me suplicó pasar sus últimos segundos conmigo. Yo no quería, no debían de ser sus últimos segundos, viviría, seguro, déjame ir a buscar ayuda por favor... Agarró mi camiseta con la mayor fuerza que podía mostrar y tosió rudamente, le costaba respirar, temblaba y sudaba, a duras penas me hablaba. Forzando los ojos abiertos y mostrando unos nerviosos sollozos desesperados, a la vez que me mordía el labio sin darme cuenta que me empezaba a sangrar, le supliqué por su vida, que en este caso era doble, porque se encontraba atada a la mía. Cogí aire y solté un grito ahogado de lloros mientras repetía en su frío pecho: ‘no... no… no...’Él, dejando ir su último suspiro, musitó: "Te estaré esperando ahí donde nadie me impida estar contigo, donde mi amor reine por los alrededores, y tu siempre serás mi reina, o como te gusta a ti, mi princesa". Soltó la última palabra y dejó caer su cabeza por mis brazos. Lloraba, gritaba, le besaba y apretaba su cuerpo contra el mío deseando que nunca hubiera pasado esto, que en cualquier momento despertara, que fuera un sueño… mis lágrimas me echaban la culpa, y solo se me ocurría pagar por ello, no vivir, irme donde él dijo que me esperaba, pero eso no le contentaría, aunque ahora él estaba… Pensé esa palabra y me transmitió sus anteriores temblores a mi cuerpo, tragué saliva y tras un escalofrío de agonía me eché al suelo estremecida, con él todavía entre mis brazos, la lluvia se calaba en mis huesos, y protegía su cuerpo de ésta como si me fuera la vida en ello, en este caso la suya… veía luces de coches pasar a través de la acera de delante el instituto, y empecé a oír chillidos de horror y mi nombre varias veces…me tambaleaban, intentaban levantar, me hablaban, preguntaban… pero espiritualmente no me encontraba en aquella acera húmeda, tenía la mente en alguna cosa, aún no sabía en que, pero no me dejaba volver a la realidad. Tras soportar algunos intentos de brazos que intentaban arrebatarme SU cuerpo, cedí, y caí en un sueño profundo del que no deseaba despertar, sin que estuviera él. 

miércoles, 21 de marzo de 2012

Prometo parar ell tiempo si dejamos de soñar.

Un día me dio por pensar en por qué hay diferentes idiomas, si nuestras lenguas quieren decir lo mismo. En por qué se alzan monumentos para recordar si lo que de verdad es importante, permanece en la memoria. En por qué no llegan botellas de náufragos a la costa si todos soñamos imposibles. En por qué no tenemos el mismo corazón si latimos al mismo tiempo. En por qué la vida te ayuda más cuanto más capullo eres. En por qué el Sol se oculta por el Oeste si al Norte viven mis problemas, en mi cabeza. En por qué se puede guardar un mundo en una canción cuando la gente no logra recorrerlo entero en una embarcación. En por qué puedes desnudar su cuerpo con la mirada si nunca has llegado a tocarlo. En por qué Sabina dice que ''Las niñas ya no quieren ser princesas'' si yo sólo quiero sentirme como tal. En por qué
 sigo notando tus brazos todavía cuando te vas.

No queda nada.

Me siento como si hubiera tomado la pócima empequeñecedora de Alicia en el País de las Maravillas, o tal vez le hubiera propinado un mordisco con ganas a la manzana de Blancanieves. Sea como sea, esto es el mundo real. Aquí no hay cuentos que finalizan con los protagonistas comiendo perdices; aquí hay 3x2 y ofertas, y problemas para llegar a fin de mes. Probablemente, si los siete enanitos viviesen estos tiempos que corren, no podrían cantar en fila mientras terminan una jornada de trabajo; porque, lo más seguro, es que formasen parte de otra cola, la del paro. Ni Gepetto, habría creado a Pinocho; ni Cenicienta calzaría zapatos de cristal, la historia sería distinta con zapatos de mercadillo. Heydi no podría corretear por los valles que están siendo víctimas de talas masivas e incendios provocados, ni la Sirenita podría surcar los mares sorteando la basura y los líquidos nocivos que se vierten a los océanos. A los niños de hoy en día ya no se les asusta con el ''que viene el coco'', ni les afectaría el fin de la serie de Doraemon; no. Hoy, lo que más les preocupa es tener el móvil bien cargadito y con cobertura para poder mandar ''What'sapp'' a alguien a quien probablemente ni saludan por la calle. Hoy, nos hacemos mil cuentas que nos encubren la personalidad, cuando deberíamos abrir una en una vieja red social llamada ''VIDA''. Se dedican a resolver conflictos en la ''play'', cuando los más importantes surgen cuando apagan el aparato, ahí fuera.

.

Me despejé los mechones que se aventuraban por recubrir mi rostro para observar con mayor claridad lo que se desplegaba ante mí. Era una tarde fría y las nubes cabalgaban por el cielo, directas hacia nosotros; pero aún así, me desprendí de mi cazadora de cuero. Allí, no había nadie más que nosotros; ni más vegetación que un solitario ciprés. Pero, en ese inhospitalario entorno en el que las nubes parecían advertirnos de que iban a descargar una fuerte tormenta sobre nosotros, era donde más acompañada me sentía. Tenemos nombres distintos bajo los que cobijamos distintos anonimatos, cuando todos nos llamamos: soledad. Tus brazos alrededor de mí era el mejor abrigo que había tenido nunca. Empezaste a fumar al mismo tiempo que empezó a llover, pero ni la lluvia apagó tu Lucky Strike. Ninguna realidad nos afecta porque no pertenecemos a ninguna de ellas.

jueves, 1 de marzo de 2012

Un poquito de rock and roll, ahora que no me ven.

Otra vez estáis aquí? no me gustáis nada , y menos cuando llegÍs sin avisar. Sois, no sé a ver, según la real academia 1. f. Suspensión o indeterminación del ánimo entre dos juicios o dos decisiones, o bien acerca de un hecho o una noticia. Putas dudas.
Cambios de temprtatura me produces, es raro.

martes, 7 de febrero de 2012

5 minutos.

Poco tiempo para ecribir esta entrada, porque tengo cosas más importantes que hacer. Os pondre , un pequeño trozito de mi libro favorito.
Cada libro, cada tomo que ves, tiene alma. El alma de quien lo escribió, y el alma de quienes lo leyeron y vivieron y soñaron con él. Cada vez que un libro vambia de manos , cada vez que alguien desliza la mirada por sus páginas, su espititu crece y se hace fuerte. Hace ya mucho años, cuando mi padre me trajo por primera vez aquí, este lugar ya era viejo. Quizás tan viejo como la misma ciudad. Nadie sabe a ciencia cierta desde cuándo existe, o quiénes lo crearon.Te diré lo que mi padre me dijo a mí. Cuando una biblioteca desaparece, cuando una librería cierra sus puertas, cuando un libro se pierde en el olvido, los que conocemos este lugar, los guardianes, nos aseguramos de que llegue aquí. En este lugar los libros que ya nadie recuerda, los libros que se han perdido con el tiempo, viven para siempre, esperando llegar algún día a las manos de un nuevo lector, de un nuevo espíritu.En la tienda , nosotros los vendemos y los compramos, pero en realidad, los libros no tienen dueño.Cada libro que ves aqui ha sido el mejor amigo de alguien. Ahora solo nos tienen a nosotros, Daniel. ¿Crees que vas a poder guardar este secreto?  La sombra del viento, Carlos Ruiz Dafón.